viernes, 14 de agosto de 2009

miedo a la muerte

'Julián', lo solían llamar sus conocidos. Para sus enemigos, él tenía otro nombre, que, ni aún él muerto, me atrevo a decir. Un nombre que hacía temblar las paredes, doblar las piernas de las damas y enmudecer a quien quiera que lo escuche. Un nombre con una única letra consonante que valía por todos el abecedario. Apenas corto era el nombre que le daban aquellos que lo odiaban. Unos pocos suspiros y ya aterrorizaban.
De pies chuecos, de mirada vacia solía caminar hacia su casa luego de una borrachera. Con los pasos firmes y las manos empuñando alguna botella (aún) entraba a la casa y saludaba con una sonrisa vaga y se acostaba sin decir más.
Se creía rey del mundo con apenas 18 años. Fumando un habano importado regalado por uno al, que por un momento, diremos que era 'amigo'. Lo sostenía con los dientes, de costado y hablaba apenas abriendo la boca. Atropellando cada palabra una sobre la otra y la otra sobre la una. No se le entendía demasiado, tampoco era muy claro, pero nadie se atrevía a preguntar.
Y la culpa del fin de sus días la tuvo ella. Y si es que alguien fue el culpable, ella lo fue. Si es que él no se mato por sí sólo. Ella fue la culpable. 'La mujer, la que lleva al hombres por el mal camino. Al camino del alcohol y el sufrimiento'. La mujer que enamora y después se escapa con el primer muchacho que encuentra por ahí. Con el primer hombre que la observe y que le pretenda una pasión momentanea.
Muchos dicen que fue de amor. Muchos dicen que de tristeza. Algunos que se disparó en la sien para dejar de sufrir. Hay historias que dicen que él aún esta vivo esperando su momento de revancha. Y la verdad solo yo la sé. Y si la sé es por que estuve alli. Juntita a él en ese preciso intante. Julián fue asesinado. Se dejó asesinar, mirandole a los ojos y susurrandole amor a sus oidos.


viernes, 7 de agosto de 2009

trilogia.

Cuando Juan le hablaba a su hija sobre las mentiras la miraba a los ojos sin pestañear hasta que comenzaban a salirle lágrimas. Ella se asustaba un poco con la cara de su padre. Un loco buen hombre que no sabía como manejar la instrucción de una niña que casi entra la adolescencia. Juan sabía que ella necesitaba más que sus palabras pero más que ellas no le podía dar, era lo que tenía y era lo que ella tenía que aprender a tener. Sin más. "No mientas por que se van a dar cuenta. Las mentiras tienen las patas más cortas del mundo. No saben correr. No saben cómo hacerlo. Cuándo aprenden, es cuando dejaron de ser mentiras. En ese mismo instante dejan de serlo. (Y no abras los ojos sorprendida. No, Luz, no se convierten en verdades) Comienzan a ser engaños."

martes, 4 de agosto de 2009

duerme

no es lo que parece...
(...)
Duerme.
Hagamos que no estoy aquí.
Hagamos que no te vine a ver.
Hagamos que sólo te imaginé dormida.

Duerme niña duerme.
Hagamos de esto un secreto.
Un sueño secreto.
Un secreto de sueños en el que nadie despierta.

Si nos quedamos dormidos aquí
nadie nos encontrará.
Escondidos
en los susurros de los árboles.
(...)

Buscame...