miércoles, 8 de julio de 2009

instinto

-Un dia va a pasar que me voy a animar a escribir poesia -

(Piel de color canela. Ojos más oscuros que el café. Dientes pequeños y brillantes. Sonrisa clara. Curvas sensuales y voluptuosas. Dormida, tendida en la cama. Llamaba al deseo de aquel hombre que se le acercaba silenciosamente. Se dió vuelta y sus ojos brillaron con la suave luz que venía de la ventana. Lo llamo con su mano tendida en el aire él se la tomo y la comenzó a besar, cuidadosamente, amenazando con quebrarse. Fue llegando a su cuello. Sin decir nada continuo. Por todo su cuerpo. Ella no responde. Se deja llevar por instinto.)

viernes, 3 de julio de 2009

no recordar.

Todas las noches lo intento. Lo hago una y otra vez. Me recuesto en la cama y leo mi libro (si, ese que no logro avanzar más de un párrafo por semana). Masco un caramelo de esos blandos de menta que tanto te gustaban (si, esos que me contagiaste la necesidad de mascar antes de dormir). Cuando siento que mis ojos comienzan a cerrarse (o en su defecto el tercer bostezo comienza a surgir) apago rapidamente la luz, me tapo con la manta de lana pesada (aquella tejida que tanto abriga). Me recuesto. Y al instante mismo abro nuevamente los ojos. Los hago acostumbrarse a la oscuridad que me rodea. Las formas de los muebles que parecen amoldarse a la perfección a mi mundo. Los tenues haces de luz que se asoman en cada uno de ellos. Fantasmas de la noche en vela (intentando que duerma, un poco con miedo, otro poco calmada). En mitad de la noche (o por ahí, vaya uno a saber, ya es madrugada) me duermo abrazando una almohada. Olvidando lo feo que es no tenerte a mi lado. (Olvidando que debo dejar de recordarte)

miércoles, 1 de julio de 2009

aparecer.

(...)es extraño, le dijo él a ella, (boca arriba, en el pasto del jardín, mirando las nubes, con un cigarrillo entre los dedos y moviendo las manos en el aire) Por más que sepamos que hay que hacerlo, (se frenó, ella lo miró y él, aún sintiendo sus ojos, los evitó y siguió admirando las nubes) y por más que sepamos que es lo inevitable, (se frena para largar el humo por un costado de la boca, apenas tose como si nunca hubiese probado cigarro en su vida) cuando lo hacemos, dudamos si hicimos bien (ella, callada, ya entendió) (...)

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